miércoles, 19 de agosto de 2015

CLORAMINA, el "veneno" oculto en las piscinas


--Derivado del cloro, puede causar y agravar enfermedades respiratorias como el asma
--Se forma al mezclarse el cloro con compuestos orgánicos como el sudor y la orina
--Los niños de entre 6 y 7 años son los más expuestos porque tragan más agua

Si ha notado que tras bañarse en la piscina del hotel o de la urbanización tiene los ojos enrojecidos o la piel seca, no le eche la culpa al cloro. Es más probable que la causa de esas incomodidades no sea directamente éste sino uno de sus derivados, la cloramina, que se forma con el contacto del cloro con las sustancias orgánicas presentes en el agua: el sudor, la orina, los insectos y hasta las hojas y pequeñas ramas procedentes de la vegetación del entorno. La cuestión es más seria de lo que parece. 
Una exposición larga a la cloramina puede llegar a provocar asma y otras afecciones respiratorias.
Neumosur, sociedad científica que aglutina a los neumólogos y cirujanos torácicos del sur de España, ha alertado sobre los riesgos de las piscinas mal cuidadas, especialmente para los niños. La cloramina puede llegar a lesionar el epitelio pulmonar y provocar síntomas asmáticos (tos, pitos en el pecho y ahogo) o provocar asma en niños con predisposición. La probabilidad de presentar alguno de esos síntomas aumenta cuanto más pequeño sea el niño, más tiempo permanezca en la piscina, más agua de la piscina ingiera, menos higiene personal se exija a los usuarios y mayor sea la temperatura del agua.

Los niños de hasta seis y siete años, que chapotean más que nadan, están más expuestos porque inhalan y tragan más partículas de agua con cloramina. Este compuesto, responsable también del olor a desinfectante, aparece en la piscina en las horas posteriores a la primera cloración, como resultado de la mezcla del ácido hipocloroso (la reacción del cloro con el agua), el sudor, la saliva, la orina y otros elementos orgánicos presentes. La única forma de acabar con ella es añadiendo más cloro, en un tratamiento de choque que, no obstante, debe ser controlado minuciosamente.

El nivel de cloro libre (el que no se ha convertido en cloramina) debe estar entre los 0,6 y 1,5 miligramos por litro, con un nivel de pH entre 7,2 y 7,8. Lo más adecuado, según los expertos en salubridad de estos espacios, es comenzar con una dosis de 20 gramos de cloro de acción rápida por cada metro cúbico de agua, y continuar con un mantenimiento a base de cloro en tabletas o grano de manera que se mantenga siempre en la horquilla de entre 0,6 y 1,5 miligramos por litro.


Los niveles de cloramina son mayores en las piscinas cubiertas, con mayor temperatura del agua y con malas condiciones higiénicas de los nadadores. Los expertos de Neumosur aconsejan a los padres que se cercioren de que las instalaciones a las que llevan a sus hijos disponen de los permisos correspondientes, y, en todo caso "evitar aquellas cuyas condiciones les resulten sospechosas". Es importante también no dejar a los menores un tiempo demasiado prolongado en el agua, intentar evitar que la traguen y exigir a los padres de niños pequeños el uso de pañales adecuados capaces de absorber la orina en el agua.

Pero no sólo los niños deben estar prevenidos ante estos riesgos, advierten los neumólogos. También todos aquellos que padecen alguna alergia o enfermedad respiratoria, así como las personas más expuestas al agua de la piscina, como los monitores, cuidadores y el personal de mantenimiento, a los que recomiendan ser "inflexibles y exigentes en el cumplimiento de las adecuadas condiciones higiénicas de la piscina y su entorno".

Nuestro consejo: piscinas con agua salada, libres de cloro.


jueves, 13 de agosto de 2015

¿Cuánta fruta tiene un refresco?

--COAG denuncia el abuso que la publicidad hace de la imagen saludable de la fruta
--Asegura que el contenido en fruta de yogures y refrescos es mínimo
--Hacen falta 53 yogures o 30 latas de refresco al día para alcanzar la fruta recomendada

No es fruta todo lo que se anuncia. La organización agraria COAG-Andalucía ha denunciado el abuso que la publicidad está haciendo de las propiedades saludables de la fruta para vender productos que poco o nada tienen que ver con las virtudes de las que presumen.
"La fruta se ha convertido en un reclamo publicitario muy rentable para la comercialización de productos que apenas contienen este alimento", denuncia la organización, que reclama al Gobierno una normativa que regule la utilización de la fruta en la publicidad, de modo que no se pueda utilizar alegremente la imagen de aquélla si no es para vender productos que garanticen un mínimo de sus propiedades.

Foto de Centro Satori.

"Los lineales de los supermercados están repletos de las imágenes coloridas, frescas y sugerentes de las frutas: lácteos, mermeladas, cereales, golosinas, licores y bebidas refrescantes ya no sólo se conforman con usar la atractiva estética y la valorada imagen de las frutas sino que, en algunos casos, incluso llegan a atribuirse todas sus propiedades saludables y alimenticias para ofrecerlos como productos sustitutivos, cuando en realidad, los aportes propios de las frutas que se les añaden son mínimos, y en algunos casos se realizan mediante aromas artificiales", explica en una nota la organización agraria.
Según COAG, para alcanzar el consumo recomendado de fruta, establecido en unos 400 gramos al día, "sería necesario consumir más de 53 yogures de 125 gramos, porque contienen una media de 6% de cantidad de fruta, o beber 30 latas de 33 centlitros de bebidas refrescantes, pues no superan una media del 5% de contenido en fruta".
Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud, que cita COAG en su comunicado, alrededor del 40% de la población no consume fruta a diario, y en el caso de los jóvenes, entre 15 y 24 años, el porcentaje se sitúa casi en el 60%. Y, por el contrario, un 12% de la población consume a diario refrescos con alto contenido en azúcar, porcentaje que supera el 23% en la población entre 15 y 24 años.
COAG recuerda que es importante consumir 400 gramos de fruta al día para mantener una salud adecuada. Por eso, esta organización agraria pide a los consumidores "que no se dejen seducir por el agresivo marketing que usurpa la imagen de las frutas y que contemplen estos productos como lo que son, lácteos o bebidas dulces; pero que, en ningún caso, piensen que a través de ellos lograrán el necesario aporte nutricional que ofrecen las frutas.