lunes, 16 de febrero de 2015

El desaparecido arte del diagnóstico clásico

Desgraciadamente, si no es con apoyo de máquinas, la capacidad de diagnóstico de la Medicina Oficial es cada vez más reducida, cuando no está desaparecida...



domingo, 15 de febrero de 2015

Díme cómo vas y te diré cómo estás...

Aunque es un tema ciertamente "escatológico", conviene prestarle atención.





La imagen hace referencia a posibles patologías o estados, pero no hay que entenderla como un diagnóstico. Consulten siempre con sus profesionales de la salud.


sábado, 14 de febrero de 2015

Si él mismo sirve de ejemplo...

Sirva como advertencia a todos aquellos que estén pensando ponerse en manos de gurús e iluminados del Bótox y la Estética...



No, realmente no hacen falta más comentarios...

lunes, 9 de febrero de 2015

ESTATINAS Y COLESTEROL, LA GRAN MENTIRA

Las estatinas:


  • No tienen la propiedad de estabilizar las placas de ateroma
  • No mejoran las funciones de las células endoteliales
  • No favorecen la revascularización
  • No frenan los receptores de la angiotensina
  • No inhiben las citocinas de la inflamación
  • No regulan el sistema nervioso simpático


"Bueno, ¿y qué?" se preguntarán muchos de quienes lean este artículo...

"¿Qué me están contando aquí?" dirán otros muchos, sobre todo aquellos a quienes su médico de turno les ha recetado el medicamento en cuestión, tras haber sigo diagnosticados como hipercolesterolémicos, diabéticos, infartados, etc.

"Pero eso no será así porque si no las recetarían" exclamarán los oficialistas irredentos, totalmente opuestos a la evidencia de que el mundo de la Salud es un negocio mayor que el tráfico de armas, o a la de que el estamento médico carece del don de la infalibilidad. Y el caso es que no existe ni una sola referencia científica (por eso no las citó) que apoye al Dr. H. Krum cuando le concedió todas esas facultades a las estatinas (que nosotros nos hemos atrevido a negar rotundamente). En este caso parece que la infalibilidad falló estrepitosamente.

Pero recomencemos el artículo...


Las estatinas son el gran medicamento estrella, descubierto en 1980 y presentado en 1994 como medicamento de masas, panacea del Siglo XXI, recetado generalmente para acabar y machacar los niveles del satánico colesterol de los pacientes si bien, en 2004, a uno de los cardiólogos estadounidenses más conocidos, Eric Topol, se le "calentó la boca" y le añadió todas estas propiedades:
  • Los ataques cardíacos podrían desaparecer muy pronto
  • Las estatinas tendrían múltiples efectos saludables en la esclerosis en placas (de ateroma)
  • Efectos saludables en las neurodegeneraciones, la osteoporosis, todas las enfermedades cardíacas no coronarias
  • Efectos saludables en algunos cánceres (¡!)
  • Un elixir para alargar la vida


Y hemos citado literalmente, sin añadir ni quitar una sola coma. NI que decir tiene que este "profeta" no acertó ni una. Se lució. Pero como de sabios es rectificar, en 2010 el Dr Topol se echó atrás en su surrealista opinión al afirmar que -cito- "la sola idea de que una simple reducción del colesterol pueda mejorar la salud de los pacientes es demasiado simple".

El Dr. G. Davey-Smith, apasionado detractor de las estatinas y la persecución generalizada del malvado colesterol, allá por 1992 afirmó que "la tarea de rebajar los niveles de colesterol amenaza la salud de la población", mientras que el Dr. P. Hayward -de la Universidad de Chicago- declaró en el Businessweek que "los fracasos de los ensayos con estatinas indican que tratar de prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares por medio de reducir el colesterol es probablemente un error". 

El Dr. T. Christiaens -de la Universidad de Gante- por su parte declaró que "los efectos de las estatinas en la prevención de accidentes cerebrovasculares (...) no tienen ningún impacto clínico".

En 2007 el BIT, boletín informativo de farmacoterapia de la Universidad de Navarra, ya advertía de la escasa utilidad de las estatinas, cuestionándose su empleo...
Ahondando aún más en la herida, la prestigiosa revista médica The Lancet (2011), publicó un histórico artículo donde podía leerse que "la opinión dominante de que las estatinas son un elixir para alargar la vida es más que cuestionable".

Por su parte, en 2012 la Review of Clinical Trials sentenció que "el análisis de todos los ensayos clínicos publicados no justifica la utilización de las estatinas para reducir la mortalidad y las complicaciones vasculares en la diabetes. Las recomendaciones oficiales deberían ser reexaminadas y reformuladas por expertos, independientes de la industria farmacéutica".

Ni K.Ray en Cambridge, ni Abramson en Harvard, en la revisión de resultados de varios estudios a favor de las estatinas, advierten ningún beneficio, resaltando el fracaso que, en realidad, alcanza el 99,71%. Abramson llega a denunciar las nuevas recomendaciones estadounidenses de 2007 sobre estos fármacos, cuya puesta en marcha subiría el número de compatriotas tratados de 24 a 36 millones. No está mal.

Y para terminar de remachar el último clavo en el ataúd de todo este tema, el Dr. Philiippe Even -profesor emérito de la Universidad Descartes de París y presidente del Instituto Necker- escribió en 2013 su libro denuncia "la verité sur le cholesterol" donde, además de exponer el inmenso negocio farmacéutico, afirmaba que "el colesterol no juega ningún papel en las enfermedades de las arterias, en el infarto de miocardio ni en los accidentes vasculares cerebrales. Y no hay ninguna relación entre los niveles de colesterol y las enfermedades de las arterias" y añade que "las estatinas (...) no disminuyen las enfermedades ni los accidentes vasculares, sin embargo tienen efectos secundarios negativos que en algunos casos pueden llegar a causar la muerte". A lo largo de sus páginas asistimos a un enorme volumen de datos, estudios y referencias científicas que tiran por tierra el gigantesco negocio farmacéutico de las estatinas y todas las enfermedades para las que se supone "sirven" de cura o tratamiento, incluyendo el mito del colesterol.

No hay que añadir más. ¿O sí? Quizá añadir que las farmacéuticas, en su incansable lucha por el "bienestar" del paciente, tratan de imponer dosis lo más elevadas posibles y de conquistar mercados más amplios, intentando aplicar las estatinas en la atención primaria a todos los sujetos mayores de cincuenta años, independientemente del valor de su colesterol o de sus LDL. Es más, recientemente se ha propuesto comenzar a incluir en el mismo saco a niños pequeños, adolescentes y  muchos otros "a título de prevención" de todo tipo patologías que, probablemente, no fueran a padecer jamás. El negociazo debe continuar. Surrealista.

Hablemos ahora de los tipos de estatinas.


Estatinas más utilizadas

Hay distintos tipos de estatinas como, por ejemplo, la atorvastatina, simvastatina, rosuvastatina, pravastatina, fluvastatina, pitavastina y lovastatina. Se emplean y se indican, según la evidencia que existe dada por los diferentes estudios. Las más utilizadas son:

- Atorvastatina. Es la más utilizada en el mundo y cuenta con estudios científicos (aunque ninguna evidencia de su validez, como ya hemos comentado) en todos los escenarios de enfermedad cardiovascular: pacientes con infarto de miocardio en fase aguda o angina de pecho inestable, pacientes que han sufrido un infarto de miocardio en el pasado o con angina de pecho estable y pacientes que tienen factores de riesgo cardiovascular (como hipertensión o diabetes), pero que no tienen todavía enfermedad cardiovascular. De hecho es un auténtico peligro, sobre todo para pacientes diabéticos, aunque esta circunstancia -ya sabemos- es común a todas las estatinas.

- Simvastatina. Es la primera estatina que demostró oficial y falsamente disminuir la mortalidad en pacientes con colesterol alto que habían tenido un infarto de miocardio.

- Rosuvastatina. Es la última estatina que se ha comercializado. El estudio más importante (y falso) con este medicamento muestra un hipotético beneficio de disminución del riesgo cardiovascular en sujetos con actividad inflamatoria aumentada, pero sin enfermedad cardiovascular conocida. En realidad el porcentaje de efectividad demuestra que no sirve para nada en un 99,8% de los casos, pero se vende que reduce la mortalidad un 0,12% a lo largo de 1 año.

- Pitavastina. Nueva estatina con perfil de seguridad similar a las otras estatinas y de eficacia para reducir los niveles de colesterol parecida.

Y si estos medicamentos "estrella" y "milagrosos", además de poner incluso en peligro de muerte al paciente y acabar con su memoria, nada tienen que ver con la posible mejoría y/o curación de los pacientes, ¿por qué el estamento médico está -en su mayoría- tan a favor de su receta? ¿Por qué se "adora" de este modo a un medicamento tan potencialmente inútil y peligroso, haciendo creer al paciente que su vida presente y futura depende de su administración "sí o sí"? Quizá les ayude a responder a estas preguntas dos datos: 1- solamente en EE.UU. el negocio de las estatinas genera un montante de 30.000 millones de dólares y 2- en el mundo hay 200 millones de pacientes tratados con estatinas. Deduzcan un poco.

EL MITO DEL COLESTEROL

Está generalizada desde hace años la imagen negativa del colesterol aunque, curiosamente, todos tenemos este componente lipídico en el organismo y sus funciones son de gran relevancia para la salud del mismo. Por eso debemos tener en cuenta que el colesterol es necesario en el organismo y a continuación explicamos el por qué:


-Forma parte de la membrana de cada una de las células del organismo permitiendo o no el paso de sustancias y participando en procesos fisiológicos relacionados con ella.
-Es el componente básico de las sales biliares que tienen como función principal ayudar a la digestión de las grasas, sin ellas se produce un síndrome de malabsorción.
-Es precursor de hormonas importantes como las corticosteroideas: cortisol y aldosterona que entre otras cosas regulan el contenido de agua y de sales en el organismo.
-Es precursor de hormonas sexuales como progesterona, testosterona y estrógenos que permiten el desarrollo de los caracteres sexuales y la fertilidad.
-Es parte de la vitamina D que deriva del colesterol y participa fundamentalmente en el metabolismo del calcio.

Metabolismo del colesterol

Para continuar con el tema hay que explicar someramente cómo es el metabolismo básico del colesterol. 
Generalmente han convencido al paciente de que existen dos tipos de colesterol: el bueno (HDL) y el malo (LDL). Solamente falta "el feo" y podríamos tener una película del oeste. En realidad el colesterol es el mismo. Lo que sucede es que existen unas estructuras llamadas lipoproteínas, las cuales se encargan del transporte de diversas grasas en el organismo, especialmente triglicéridos y colesterol. Una de ellas, llamada LDL (Lipoproteína de Baja Densidad, por sus siglas en inglés), transporta el colesterol desde su lugar de origen -que es principalmente el hígado (70% del total) y en segundo lugar el intestino (30%) por la dieta- a las células de nuestro organismo.
Cuando la célula ya no lo necesita, el colesterol se empieza acumular y ahí es donde se dice radica el riesgo de formación de placas aterogénicas, pero no por las razones que les han contado siempre, sino por la oxidación del LDL (provocada por los carbohidratos) y unos niveles altos de "homocisteína" (provocada, generalmente, por una deficiencia de ácido fólico en el organismo). Debido a esta circunstancia entra en acción la otra lipoproteína llamada HDL (Lipoproteína de Alta Densidad, también por sus siglas en inglés), que es la encargada del transporte del colesterol sobrante de las células hasta el hígado, el cual lo metabolizará y lo expulsará vía intestinal.
Por todo ello cabe deducir la importancia de ambas lipoproteínas y la evidente necesidad de NO matar al mensajero LDL, sino evitar su oxidación y la intervención posterior de la homocisteína en el proceso. 


El LDL redunda en la generación y regeneración de neuronas, por lo que su presencia es vital. De hecho, como afirma y demuestra el prestigioso neurólogo Dr. Perlmutter (autor del interesantísimo libro/estudio "Cerebro de Pan"), los bajos niveles de LDL en el organismo (provocado, entre otras cosas, por las estatinas y por un tóxico mundo "light"), elevan en un porcentaje increíble el riesgo de padecer Alzheimer y Demencia. Es más, en pacientes que ya sufren estas patologías se han detectado niveles muy bajos de LDL. Curioso.

RESUMIENDO

Las estatinas: no sirven absolutamente para nada, no previenen contra nada, no evitan los infartos ni los ictus, no evitan la osteoporosis (sí, sí) ni los factores de inflamación de ciertas patologías.
Las estatinas: aumentan el riesgo de muerte en muchos casos, acaban con la memoria del paciente y ponen, en general, la salud del paciente en un peligro altísimo.
Los estudios que (no) demuestran la eficacia de las estatinas, están falseados o tergiversados. Ninguno ha conseguido probar nada por encima del 0,12%.
El colesterol (imprescindible para la vida) como tal no ha producido nunca ni una sola muerte, ni es un factor de riesgo cardiovascular. Son su oxidación, en concreto la del LDL, por culpa principalmente de los carbohidratos, y los niveles altos de homocisteína los que provocan los verdaderos problemas. Su médico le miente cuando achaca todos sus problemas circulatorios al LDL. Pregúntele por qué nunca manda hallar sus niveles de homocisteína en la analítica...
con niveles bajos de LDL aumenta el riesgo de demencia, Alzheimer y pérdida de memoria.
Las grasas saludables son indispensables en su dieta. Por culpa del mundo "light" se han disparado los casos de Alzheimer y han descendido bruscamente los niveles de resistencia de los niños, así como la fertilidad masculina (entre otras muchísimas cosas).


Y la banda sigue tocando...

miércoles, 4 de febrero de 2015

CARBOHIDRATOS E INSULINA


Cuando una persona ingiere carbohidratos, éstos se descomponen como glucosa en sangre. Pero para que el cuerpo sea capaz de disponer de dicha glucosa, primero tiene que pasar de la sangre al interior de las células.

Para llevar a cabo esta tarea se necesita la hormona insulina, que actúa como una llave que le abre la puerta de la membrana de la célula a la glucosa.

Pero hay personas que son resistentes a la insulina (casi 2/3 de la población), para quienes esa "llave" no funciona correctamente, de tal modo que necesitan que su páncreas segregue hormona extra.

La insulina es, como ya hemos dicho, una hormona que promueve la ganancia de peso pues incrementa el almacenamiento de grasa. Si a esta circunstancia le añadimos la resistencia que comentábamos, tendremos un sobrealmacenamiento de grasa en el interior de la célula, con lo cual será prácticamente imposible perder el peso deseado.

Por tanto, la ingesta de carbohidratos (y los azúcares, en todas sus variedades y formas) dispara el problema (y no las grasas, como siempre se ha dicho) pues aumenta más y más el nivel de glucemia en sangre, a lo que el cuerpo responde con mayor producción de insulina, etc, etc.