viernes, 28 de febrero de 2014

MAGNESIO: El Mineral Anti-Estrés

Además de conocérsele en ciertos círculos por el "mineral anti-estrés", el magnesio es uno de los minerales más necesarios para nuestro cuerpo. Previene la ansiedad, las fobias, los tics y está más que recomendado para tratamientos contra el estrés y la depresión. Muchas de las depresiones que ahora se diagnostican como tales no son sino estado deficitarios de magnesio en el organismo.

Relaja los músculos del cuerpo y también el sistema nervioso.
El magnesio tiene numerosas funciones y propiedades, como la antitrombótica, la anti-estrés, la carioprotectora y la antiinflamatoria. De esta manera, su presencia en el cuerpo es vital para que el organismo funcione de forma correcta.
La dosis al día es diferente entre ambos sexos: Los hombres tienen que consumir entre 300 y 360 mg./día, las mujeres unos 280 y las mujeres embarazadas entre 320 y 350 mg./día. Estas cantidades las podemos encontrar en alimentos ricos en magnesio, como las nueces, el agua mineral, el chocolate negro (puro y sin abusar), los garbanzos, el pan integral, y algunos otros (menos recomendables por incluir elementos que no nos interesan a nivel dietético). En cualquier caso, un suplemento de calcio-boro-magnesio o quelato de magnesio es absolutamente recomendable a partir de ciertas edades, condiciones (osteoporosis, osteopenia) o estados (menopausia, andropausia, fibromialgia)

Beneficios del magnesio:
 1. Mejora el sueño: La hormona que lo regula, llamada melatonina, se altera cuando hay deficiencia de magnesio. Por otra parte, este mineral aporta equilibrio y controla las hormonas del estrés, una de las razones más recurrentes de por qué las personas sufren de insomnio, junto con la la tensión.
 2. Relaja el sistema nervioso: La serotonina, que relaja el sistema nervioso y eleva el estado de ánimo, depende del magnesio.
 3. Músculos más grandes y más fuertes: Permite que el cuerpo produzca más insulina, factor importante para el crecimiento y fuerza de los músculos. Por otra parte, el trifosfato de adenosina (ATP), que proporciona energía a la célula, se crea con la ayuda del magnesio.
4. Mayor flexibilidad: El magnesio afloja los músculos tensos. Sin él los músculos no se relajan como debieran y se producen calambres. Por lo tanto es importante para lograr mayor flexibilidad, ya que tener un nivel bajo de magnesio da lugar a una acumulación de ácido láctico, lo que causa dolor y rigidez.
5. Integridad y fortaleza ósea: El magnesio ayuda a fijar el calcio correctamente. Quizás les puede sorprender, pero los suplementos de calcio que mucha gente toma, no son sólo inútiles, sino que -como ya vimos en un artículo anterior- además contribuyen a la osteoporosis y/o a la formación de osteofitos. En realidad el magnesio es fundamental para la salud ósea debido a que estimula una hormona llamada calcitonina, además de suprimir la hormona llamada paratiroidea, que descompone el hueso.
6. Remineraliza los dientes: La deficiencia de magnesio causa un desequilibrio de fósforo y calcio en la saliva, lo que daña los dientes.
7. Alcaliniza el cuerpo: El magnesio ayuda a devolver el equilibrio del pH del cuerpo. Un pH sanguíneo bajo significa que la sangre contiene demasiado ácido, lo que es perjudicial para las células del organismo. El magnesio reduce el ácido láctico, que es en parte responsable del dolor post-ejercicio (dolor muscular de aparición tardía).
8. Hidrata: es un electrolito esencial necesario para una correcta hidratación.
9. Ayuda a aliviar el estreñimiento: se puede utilizar para limpiar las toxinas de los intestinos; de esta manera contribuye a una adecuada evacuación.
10. Función de la enzima: Las enzimas son moléculas de proteínas que estimulan todas las reacciones químicas en el cuerpo. El magnesio es necesario para hacer que cientos de estas enzimas trabajen y ayuden a otras miles.
11. Diabetes: El magnesio aumenta la secreción de insulina, lo que facilita el metabolismo del azúcar. Sin él, la glucosa no es capaz de llegar a las células. Cuando la glucosa y la insulina se acumulan en la sangre, causan diversos tipos de daño en los tejidos, incluyendo los nervios de los ojos.