sábado, 4 de enero de 2014

MARIHUANA, la información no tan oculta

NOTA: el presente artículo no analiza el hecho del consumo de marihuana desde el punto de vista ético, moral o legal. La única intención es analizar cuanto hay detrás de esta sustancia a nivel de efectos bioquímicos


La marihuana es una mezcla de las hojas, tallos, semillas y flores secas trituradas de la planta del cáñamo, Cannabis sativa. Cuando está concentrada y resinosa se llama hachís y en forma de líquido negro pegajoso se conoce como aceite de hachís. Su principal sustancia psicoactiva (que altera la mente) es el delta-9-tetrahidrocannabinol o THC. 


¿Cómo afecta la marihuana al cerebro?

Cuando se fuma la marihuana, el THC pasa rápidamente de los pulmones al torrente sanguíneo, que lo transporta al cerebro y a otros órganos del cuerpo. Se absorbe más lentamente cuando se ingiere en comidas o bebidas.

Independientemente de cómo se ingiera, el THC actúa sobre sitios moleculares específicos en las células del cerebro llamados receptores de cannabinoides. Estos receptores normalmente son activados por sustancias químicas similares al THC llamadas endocannabinoides como, por ejemplo, la anandamida. Estas sustancias se producen naturalmente en el cuerpo y son parte de una red de comunicación neural (el sistema endocannabinoide) que juega un papel importante en el desarrollo y la función normal del cerebro.

La mayor densidad de receptores de cannabinoides se encuentra en las partes del cerebro que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, las percepciones sensoriales y del tiempo, y el movimiento coordinado. La marihuana activa el sistema endocannabinoide de manera exagerada, causando los efectos del “high” o euforia y otros más que experimentan los usuarios. Estos efectos incluyen distorsiones en las percepciones, deterioro de la coordinación, dificultad para pensar y resolver problemas, y perturbaciones  del aprendizaje y la memoria.


Efectos sobre la vida cotidiana

Las investigaciones demuestran claramente que el consumo de marihuana tiene el potencial de causar problemas en la vida diaria o empeorar los problemas que el usuario ya tiene. De hecho, las personas que consumen marihuana en grandes cantidades generalmente reportan tener menos satisfacción con su vida, peor salud mental y física, problemas en las relaciones y menos éxito académico y profesional en comparación con sus compañeros o amigos de origen similar. Por ejemplo, el consumo de marihuana se asocia con una mayor probabilidad de abandonar la escuela o de fracasar académicamente. En cuanto al área laboral, existen varios estudios que asocian el hábito de fumar marihuana con un aumento en las ausencias injustificadas, retrasos, accidentes y bajas.
Las investigaciones muestran que el impacto adverso del consumo crónico de marihuana sobre la memoria y el aprendizaje puede continuar aun después de que los efectos agudos de la droga desaparecen y que incluso pueden persistir por muchos años si el consumo comienza en la adolescencia. Dichas investigaciones independientes -en diferentes campos- están concluyendo que el consumo regular de la marihuana por jóvenes puede tener un impacto negativo de larga duración -y a corto plazo- sobre la estructura y la función cerebral, deviniendo en personalidades timoratas, hipocondríacas y/o depresivas.

Un estudio reciente de los consumidores de marihuana que se iniciaron en la adolescencia reveló un déficit importante en las conexiones entre las áreas del cerebro responsables del aprendizaje y la memoria. Un vasto estudio prospectivo  (que sigue a las mismas personas a través del tiempo) mostró que quienes comenzaron a fumar grandes cantidades de marihuana en la adolescencia habían perdido hasta 8 puntos en su coeficiente intelectual entre los 13 y los 38 años de edad. Es importante notar que a pesar de haber dejado de fumar marihuana como adultos, no lograron restaurar estas habilidades cognitivas perdidas. (Las personas que comenzaron a fumar marihuana de adultos no mostraron una disminución significativa en su coeficiente intelectual.).


¿Qué otros efectos adversos a la salud tiene la marihuana?

El consumo de la marihuana puede tener una variedad de efectos adversos a corto y largo plazo, especialmente para la salud cardiopulmonar y mental.

Poco después de fumar marihuana, la frecuencia cardiaca aumenta entre un 20 y un 100 por ciento, efecto que puede durar hasta 3 ó 4 horas. En un estudio se calculó que el riesgo de sufrir un infarto es casi 5 veces mayor durante la primera hora después de haber fumado la droga, lo cual podría deberse tanto al aumento de la frecuencia cardiaca, como al efecto que tiene la marihuana sobre el propio ritmo cardiaco, ya que provoca palpitaciones y arritmias. Este riesgo puede ser mayor en las personas de más edad o en aquellas con algún tipo de patología cardíaca.


La marihuana y la capacidad para conducir

Debido a que la marihuana afecta gravemente el juicio y la coordinación motriz, también contribuye a los accidentes de tráfico cuando el usuario se pone al volante. Un análisis reciente de los datos de varios estudios encontró que el consumo de marihuana casi triplica el riesgo de que el conductor tenga un accidente. Además, el deterioro en la capacidad para conducir aumenta aún más cuando se combina la marihuana con el alcohol.
El humo de la marihuana es una sustancia que irrita los pulmones y la persona que fuma marihuana con frecuencia puede tener muchos de los mismos problemas respiratorios que presenta un fumador de tabaco, tales como tos crónica y flemas, mayor frecuencia de enfermedades agudas de pecho, y un riesgo más alto de infecciones pulmonares. Un estudio demostró que quienes fuman marihuana con frecuencia (aunque que no fumen también tabaco, tienen más problemas de salud y pierden más días de trabajo que los no fumadores, debido en mayor medida a enfermedades respiratorias.

Otros estudios han mostrado que existe una asociación entre el consumo crónico de marihuana y las enfermedades mentales. Las dosis altas de marihuana pueden producir una reacción psicótica temporal (que incluye alucinaciones y paranoia) en algunos usuarios y el uso de de esta droga puede empeorar el curso de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia. Una serie de estudios prospectivos también demostró una asociación entre el consumo de marihuana y el desarrollo posterior de psicosis. Entre los factores que influyen en esta asociación se hallan tanto las variables genéticas como la cantidad de marihuana que se consume y la edad a la que se comenzó su consumo; los sujetos que se inician a una edad temprana corren un  riesgo mayor de desarrollar problemas posteriormente.

También se ha encontrado una asociación entre el consumo de marihuana y otros problemas de salud mentales, como depresión, ansiedad, pensamientos suicidas entre los adolescentes y trastornos de personalidad, incluso falta de motivación para participar en actividades normalmente gratificantes, si bien aún se requieren más investigaciones para confirmar y entender mejor estos vínculos.

El consumo de marihuana durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de problemas de comportamiento en el bebé. Dado que el THC y otros compuestos en la marihuana imitan sustancias químicas parecidas a los cannabinoides del propio cuerpo, el consumo de marihuana por mujeres embarazadas puede alterar el desarrollo del sistema endocannabinoide en el cerebro del feto. Las consecuencias para el niño pueden incluir problemas de atención, memoria y resolución de problemas.

Por último, en algunos estudios recientes, el consumo de marihuana se ha asociado con un mayor riesgo de un tipo agresivo de cáncer testicular en los hombres jóvenes. No obstante, se necesitan más estudios para establecer si existe una relación causal directa.


¿La marihuana es un medicamento?

Aunque muchos han pedido la legalización de la marihuana para tratar afecciones como el dolor y las náuseas causadas por el VIH/SIDA, el cáncer y otras enfermedades, hasta la fecha la evidencia científica no es suficiente para que la planta de la marihuana obtenga la aprobación de los diferentes sistemas sanitarios, por dos razones principales.

En primer lugar, no ha habido suficientes ensayos clínicos que muestran que los beneficios de la marihuana son mayores que los riesgos para la salud en los pacientes con los síntomas que se supone debe tratar. Los organismos sanitarios internacionales requieren estudios cuidadosamente realizados en un gran número de pacientes (cientos o miles) para evaluar con precisión los beneficios y los riesgos de un medicamento potencial.

Además, para que se pueda considerar legítimo un medicamento, la sustancia debe tener ingredientes bien definidos y mensurables, coherentes de una unidad (tal como una pastilla o inyección) a la siguiente. Esta coherencia permite a los médicos determinar la dosis y la frecuencia. Como la planta de la marihuana contiene cientos de compuestos químicos que pueden tener efectos diferentes y que varían de una planta a otra, su uso como medicamento es difícil de evaluar.

Sin embargo, la FDA estadounidense ya ha aprobado que se receten los medicamentos a base de THC para tratar el dolor y las náuseas y los científicos continúan investigando las propiedades medicinales de los cannabinoides. Para obtener más información, consulte el  DrugFacts - ¿La marihuana es un medicamento?


¿Es adictiva la marihuana?

Contrario a las creencias populares, la marihuana es adictiva. De acuerdo a las investigaciones  se estima que alrededor del 9 por ciento de los usuarios se vuelven adictos a la marihuana; este número aumenta entre los que comienzan a una edad temprana (hasta aproximadamente el 17 por ciento, es decir, 1 de cada 6) y entre los usuarios diarios (a un 25 a 50 por ciento). Por lo tanto, muchos de los casi 7 por ciento de los estudiantes del último año de la secundaria que reportan fumar marihuana a diario o casi a diario (de acuerdo con los datos de las encuestas anuales) están encaminados a convertirse en adictos, si no lo están ya (además de funcionar todo el tiempo a un nivel inferior a lo que puede considerarse incluso regular).

Los consumidores crónicos de marihuana que intentan dejar el hábito reportan sufrir síntomas del síndrome de abstinencia, como irritabilidad, insomnio, inapetencia, ansiedad y antojo fuerte por la droga, todo lo cual puede dificultar mantenerse abstinentes. Las intervenciones conductuales, incluyendo la terapia cognitiva conductual y los incentivos para estimular la motivación han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la adicción a la marihuana. Aunque actualmente no hay medicamentos disponibles, los descubrimientos recientes sobre cómo funciona el sistema endocannabinoide son prometedores para el desarrollo de medicamentos que sirvan para facilitar la abstinencia, bloquear los efectos intoxicantes de la marihuana y prevenir las recaídas.


Aumento en la potencia 

La cantidad de THC que se encuentran en las muestras de marihuana confiscadas por la policía ha ido aumentando de forma constante durante las últimas décadas. En el 2009, el promedio de las concentraciones de THC en la marihuana era de alrededor del 10 por ciento, en comparación con un 4 por ciento en 1980. Para el usuario nuevo, esto puede significar estar expuesto a concentraciones más altas de THC, con una mayor probabilidad de una reacción adversa o imprevisible. El aumento en la potencia puede explicar el aumento en las visitas a las urgencias hospitalarias debidas al consumo de marihuana. Para los usuarios experimentados, esto puede significar un mayor riesgo de adicción si se exponen regularmente a dosis más altas. Sin embargo, no está muy claro todo el espectro de las consecuencias posibles asociadas con una mayor potencia de la marihuana, ni se sabe si los usuarios experimentados compensan el aumento de la potencia consumiendo menos.

Terminando.

No hay pruebas de que los probables beneficios de la marihuana existan, o de que éstos puedan justificar la legalización o incentivar el consumo. La inmensa mayoría de los consumidores lo son por el efecto psicoactívo y desinhibidor (el llamado "puntillo"), que, en gran medida, les acaba llevando a la larga a probar sustancias con efectos más potentes y duraderos. El posible efecto terapéutico también lo tiene la propia heroína -y muchos tipos de alcaloides y venenos de origen natural-, y no por ello es planteable poner en circulación libre este producto.

Y con respecto a la reciente legalización del consumo y venta de marihuana en Colorado, decir que se ha hecho por negocio -puro y duro-, pues el tráfico ya ha aumentado en los estados de alrededor, desde los que se paga a "camellos legales" para que acudan a comprar. El problema de decisiones de este tipo es que llevan, indefectiblemente, a un aumento del consumo, incluso por personas que de otro modo nunca habrían accedido a su compra ilegal.

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