miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los Timos de la industria alimentaria

Más Sobre el "Mundo Light"

La Industria Alimentaria, cada vez más y más acorraladas por los nuevos descubrimientos y el aumento de las tendencias "sanas", recurre a numerosos trucos que no hacen sino esconder tras una apariencia "light" todo un mundo de agresiones a nuestro organismo. Estas son algunas de las triquiñuelas:

1. Bajo en grasa o sin grasa.
Uno de los efectos secundarios de la “guerra” contra la grasa consiste en la gran cantidad de productos elaborados con cantidades reducidas de grasa. Estos productos suelen tener etiquetas tales como “bajo en grasa”, “reducido en grasa” o “sin grasa”, sin que sean saludables en absoluto. A los alimentos que se les extrae la grasa se les queda un sabor a cartón poco agradable y casi nadie los come con gusto.
Por esta razón, estos alimentos están generalmente cargados de azúcar, edulcorantes artificiales u otros productos químicos no naturales. Ahora sabemos que cierto tipo de grasa es inofensiva e incluso necesaria, y que el azúcar es uno de los enemigos más peligrosos que existen para nuestra salud, como ya hemos visto en artículos anteriores. Por tanto, esto significa que los alimentos “bajos en grasa” suelen ser mucho peores que sus homólogos “normales”.
Nuestra recomendación: no compre un producto que contenga en su etiqueta las palabras “bajo en grasa” o cualquier otra expresión similar. Lo más probable es que sea aún peor para su salud que la propia grasa.

2. Libre de grasas trans. (un tipo de ácido graso insaturado que se encuentra principalmente en alimentos industrializados que han sido sometidos a hidrogenación o al horneado -como los pasteles, entre otros-. También se encuentran de forma natural en pequeñas cantidades en la leche y la grasa corporal de los rumiantes. Los ácidos grasos trans no sólo aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en la sangre sino que disminuyen las lipoproteínas de alta densidad (HDL, responsables de transportar lo que llamamos el "colesterol bueno"), provocando un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares)
Los alimentos procesados ​​suelen contener en su etiqueta algo parecido a la frase “libre de grasas trans”. Pero esto no tiene por qué ser cierto. Siempre que un producto contenga menos de 0.5 gramos de grasas trans por porción, tienen permitido poner esta frase en la etiqueta. Asegúrate de revisar la lista de ingredientes porque si aparece la palabra “hidrogenado” en cualquier parte de la etiqueta, entonces contiene grasas trans. En realidad, no es raro encontrar grasas hidrogenadas en los productos que están etiquetados como libres de grasas trans.
Nuestra recomendación: Evite todo lo que contenga la palabra “hidrogenado”.

3. Incluye granos enteros.
En las últimas décadas, nos han bombardeado con estudios en los que se confirma que los granos enteros se encuentran entre los alimentos más saludables que podemos comer. Y estamos totalmente de acuerdo.
Dicho esto, los alimentos procesados, ​​como los cereales, a menudo afirman que incluyen granos enteros. El problema radica en que estos granos enteros no forman parte de este alimento de una forma íntegra ya que los granos se han pulverizado en harina muy fina.
Por tanto, puede que contengan todos los ingredientes de los cereales, pero la resistencia a la digestión rápida la han perdido y estos granos puede producir el temido pico de azúcar en sangre tan rápido como sus “hermanos” los cereales refinados.
Además, aunque un producto contenga pequeñas cantidades de granos enteros, lo más probable es que también presenten una gran cantidad de otros ingredientes muy perjudiciales como el azúcar o el jarabe de maíz alto en fructosa.

4. Sin gluten.
Llevar una dieta libre de gluten está muy de moda actualmente. Un reciente informe dice que casi 1/4 de los europeos están actualmente siguiendo una dieta sin gluten o tratando activamente de restringir el gluten.
Sin embargo, los productos etiquetados como “sin gluten” no son saludables. Estos alimentos generalmente están hechos de almidones muy refinados con alto índice glucémico como el almidón de maíz, el almidón de patata, el almidón de tapioca, etc…
Comer sin gluten debe basarse en alimentos que verdaderamente no contengan gluten. No en productos alimenticios que se les ha extraído el gluten.
Nuestra recomendación: Los llamados productos “sin gluten” suelen estar cargados de ingredientes poco saludables. Evitalos y come comida de verdad en su lugar.

5. Poco azúcar.
Desafortunadamente, la mayoría de la gente ni siquiera lee la lista de ingredientes antes de hacer una compra. Pero incluso para aquellos que lo hacen, los fabricantes de alimentos todavía tienen maneras de ocultar el verdadero contenido de sus productos. En las listas de ingredientes, el que aporta mayor cantidad aparece en primer lugar y así sucesivamente. Cuando ves el azúcar en los primeros lugares, sabes que el producto está cargado de azúcar.
Sin embargo, los fabricantes de alimentos a menudo ponen diferentes tipos de azúcar en sus productos. Un alimento puede contener “azúcar”, “jarabe de maíz alto en fructosa“, “jarabe de glucosa”,… pero todos estos nombres diferentes son lo mismo… ¡azúcar!
De esta manera, pueden conseguir poner en primer lugar de la lista de ingredientes otro que suene más saludable, pero si sumas las cantidades de todos esos sucedáneos de azúcar ganarán por goleada. Se trata de una forma inteligente de enmascarar la verdadera cantidad de azúcar refinada en los alimentos procesados.
Nuestra recomendación: Asegúrate de verificar si un producto contiene más de un tipo de azúcar ya que en ese caso será un producto azucarado en exceso.

6. Calorías por porción.
Las calorías reales y el contenido de azúcar de los productos se ocultan a menudo modificando el verdadero tamaño de una porción. Por ejemplo, una barrita de chocolate o un vaso de Coca Cola son dos porciones. La mayoría de las personas no se detienen cuando se han terminado la mitad, se beben el vaso entero y se comen todo el chocolate. Y eso si no les da por repetir.
Sin embargo, el fabricante de alimentos puede usar esto a su favor y decir que sus productos contienen esas calorías por porción. Al leer las etiquetas, comprueba el número de porciones que contiene el producto. Si contiene 2 porciones y hay 200 calorías por porción, entonces el producto entero contiene 400 calorías.
Por ejemplo, la etiqueta de la botella de medio litro de Coca Cola dice que tiene 100 calorías y 27 gramos de azúcar por porción, pero la botella entera contiene 3 porciones. Por lo que el total es de 300 calorías y 71 gramos de azúcar.
Nuestra recomendación: Si no tienes más remedio que consumir estos productos, asegúrate de verificar el número de porciones en la etiqueta, multiplicando el total de azúcar y calorías por el número de porciones para encontrar la cantidad total en el producto.

7. Con sabor a frutas.



Muchos alimentos procesados ​​tienen un sabor que parece natural. Por ejemplo, cuando vemos una bebida con “sabor a naranja”, en realidad, no hay naranjas de verdad en el producto.
El sabor dulce se consigue a partir de azúcar y saborizantes con sabor a naranja procedentes de productos químicos tremendamente refinados que estimulan los mismos receptores del sabor en la boca que las naranjas.
El hecho de que un producto tenga sabor a un determinado alimento no significa que ese alimento se encuentre de verdad en el producto.
Nuestra recomendación: El hecho de que un producto tenga el sabor de algunos alimentos naturales, no significa que estén presentes en realidad en el producto.

8. Pequeñas cantidades de ingredientes saludables.
A menudo, en los productos procesados ​​se pretendía incluir pequeñas cantidades de ingredientes que son comúnmente considerados sanos y saludables. Esto no es sino un truco de marketing. Por lo general, las cantidades de estos nutrientes son insignificantes y no consiguen compensar los efectos perjudiciales del resto de ingredientes.
De esta manera, las multinacionales pueden engañar a los padres haciéndoles creer que están realizando elecciones saludables para la familia. Algunos ejemplos de ingredientes agregados a menudo en pequeñas cantidades y de manera destacada en los productos son los Omega-3, los antioxidantes y los granos enteros.
Nuestra recomendación: Los fabricantes de alimentos ponen a menudo pequeñas cantidades de ingredientes saludables en sus productos para engañar a la gente haciéndoles creer todo el contenido es "saludable".

9. Sin ingredientes nocivos.
Muchas personas afirman tener reacciones adversas a ciertos alimentos e ingredientes, y prefieren evitarlos. Sin embargo, los fabricantes de alimentos esconden estos ingredientes problemáticos, refiriéndose a ellos con nombres técnicos que la gente no conoce.
Por ejemplo, en Europa, el glutamato monosódico puede ser llamado E-621 y el carragenato puede ser llamado E-407. Lo mismo puede decirse de muchos tipos de azúcar, como el “jugo de caña evaporado”.
Nuestra recomendación: Los fabricantes de alimentos a menudo esconden el nombre de algunos ingredientes polémicos llamándolos de otra forma.

10. Comida rápida baja en carbohidratos.
Las dietas bajas en carbohidratos son muy populares desde hace décadas. Los fabricantes de alimentos se subieron al carro y comenzaron a ofrecer una gran variedad de productos bajos en carbohidratos. El problema con estos alimentos es el mismo que con los alimentos “bajos en grasa”, que no son nada saludables.
Existen ejemplos de pan bajo en hidratos de carbono y otros productos que contienen muchos más carbohidratos que lo que declara la etiqueta.
Nuestra recomendación: Los productos “bajos en carbohidratos” son a menudo altamente procesados ​​y elaborados con ingredientes muy poco saludables.

11. Bebidas con cero calorías.
Los fabricantes de refrescos ofrecen bebidas con cero calorías como alternativas saludables para las personas que quieren perder peso. Estos productos se comercializan a menudo como si realmente funcionaran. Sin embargo, estas bebidas generalmente contienen edulcorantes artificiales en lugar de azúcar.
Las investigaciones no admiten la idea de que la sustitución de las bebidas endulzadas con azúcar frente a las bebidas endulzadas artificialmente conduzca a la pérdida de peso. La relación entre los edulcorantes artificiales y el peso es compleja, pero estos edulcorantes pueden alcanzar el subconsciente de las personas -como vimos en otro artículo anterior- y aumentar la ingesta de alimentos haciendo que consuman más.
Nuestra recomendación: No consumas estos productos si lo puedes evitar.

-Mensaje final-
Por supuesto, lo mejor es evitar los alimentos procesados ​​por completo y comer alimentos de verdad en su lugar. De esa manera no tendrás que preocuparte de las etiquetas ni de las listas de ingredientes.
La comida de verdad no necesita lista de ingredientes... porque es en sí misma un ingrediente.

No hay comentarios: