martes, 18 de diciembre de 2012

Barbaridades y Mentiras Dietéticas a Mantas

El mundo de los indocumentados va creciendo exponencialmente, día a día, sin encontrar un sólo tema que escape a sus opiniones y más que cuestionable profesionalidad.

El último lo tenemos en las opiniones de una supuesta endocrinóloga, la Dra. Daniela Jakubowicz, que aburre a las ovejas con toda clase de tópicos e inexactitudes en cuanto al tema del metabolismo humano y la nutrición. En el caso que nos ocupa, vierte barbaridades en un artículo publicado en la web de la Unión Vegetariana Española, a través de un "post" sacado de su libro "Ni una Dieta Más", que circula por la Red desde hace unos seis años, auténtico compendio de lo que NO debe hacerse en cuanto a Dietética se refiere.

Pero, tras reproducir el artículo al que estamos haciendo referencia, le cederemos la palabra a Jaime Brugos López, Doctor en Nutrición, que será quien desmonte adecuadamente la patraña tramada por esta señora:




¿POR QUÉ DESAYUNAR?

Una buena razón para desayunar es el beneficio intelectual que recibimos. 
Otra razón es el daño que provocamos en nuestro cuerpo con el ayuno mañanero. 

Imaginemos el proceso:

Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: 'Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'.

Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: 'Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.


El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: 'De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva'. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que 'a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.


En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos
, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.





Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.

La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.

Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Lo que sucede en realidad es que se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.



¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.

Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.

La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa. 

Fuente:
Dra. Daniela Jakubowicz (Endocrinólogo)


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Y ahora la explicación del Dr. Jaime Brugos:


Parece una explicación para un niño de 5 años, pero ni así sería aceptable, porque PARTE DE SUPUESTOS FALSOS y transmite la idea absolutamente equivocada, de que "nos levantamos sin reservas de energía" y que "lo que necesitamos por la mañana es combustible", cuando la realidad es todo lo contrario. "Nos levantamos por la mañana totalmente descansados y con las reservas de combustible plenamente recargadas durante toda una noche de descanso y recuperación".

Empieza por decir “Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible”, esto es absolutamente falso, nuestros depósitos de combustible (glucosa y glucógeno) están a tope tras 8 horas de descanso.

Sigue diciendo “sólo hay glucosa en sangre para unos 15 a 20 minutos, nada más”, también absolutamente falso, el nivel de glucosa en sangre es el mismo a cualquier hora del día o de la noche, es una constante del organismo (como la temperatura).
Sin necesidad de ser ningún experto, cualquiera que se haya hecho un análisis de sangre, sabe perfectamente que tras 12 horas de ayuno, nuestra glucosa sigue estando entre 80 y 90 mg/dl., como en cualquier otro momento del día o de la noche, por eso digo que “es un error estúpido”. ¡¡Es absolutamente falso que haya menos glucosa en sangre al despertarnos!!

Tampoco las reservas de glucógeno hepático y muscular se encuentran casi agotadas sino todo lo contrario, ¡¡se han ido recargando cómoda y lentamente durante el descanso nocturno!!

Las conclusiones de esta endocrino hacen suponer que nos bastaría con ingerir algo energético (azúcar o carbohidratos) para estar bien alimentados, uno de los “errores básicos” (...).



Lo que verdaderamente necesitamos nada más levantarnos (y ella no lo dice), es proporcionar a nuestras células los elementos químicos que necesitan para regenerarse lo mejor posible, PROTEÍNAS Y GRASAS, los "nutrientes esenciales" componentes químicos de todas ellas y que necesitamos recibir, de forma continuada, a través de los alimentos.
Ni las proteínas ni las grasas pueden ser guardadas o acumuladas, a las 4 horas de ingeridas, ya no quedan aminoácidos ni ácidos grasos circulando por nuestra sangre. Es evidente que de los nutrientes esenciales que pudimos ingerir con la cena, a la mañana siguiente ya no queda absolutamente nada. Esto es lo que nuestro cuerpo necesita a la mayor brevedad posible, no combustible.


El desayuno es muy importante, pero sólo si es "verdaderamente nutritivo", con la cantidad adecuada de proteínas y grasas. El desayuno tradicional cargado de dulces y carbohidratos es aún peor que no desayunar: no nutre ni regenera nuestras células pero nos sobrecarga de un combustible innecesario que se acabará acumulando en forma de grasa.


Una vez comprendido este “error absurdo”, que ha pasado desapercibido durante tanto tiempo, comprendemos perfectamente otro más, constantemente repetido y generalmente aceptado, como es el de la frase que reza: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”.

Los que aceptan, sin ponerse a pensar, esa absurda recomendación demuestran desconocer completamente que nuestras células requieren nutrientes esenciales, las 24 horas del día, para lograr una regeneración óptima. Si decimos que el desayuno es muy importante porque ya no quedan en sangre esos nutrientes, no tenemos más remedio que admitir que igual de importante es la cena porque después vamos a pasar 8 horas sin ingerir alimentos.


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Un saludo y volveremos sobre el tema...

1 comentario:

MARÍA GOMEZ dijo...

Gracias por decir la verdad y desmontar las mentiras de la supuesta doctora.