sábado, 29 de diciembre de 2012

Osteoporosis: Lo que las Farmacéuticas no Quieren que Sepas

La Osteoporosis no es una enfermedad sino un intento del cuerpo por corregir un desequilibrio. Y no es inevitable, ni siquiera por motivos de edad. En 2006 un informe de la Clínica Mayo decía que más del 37% de mujeres por encima de los 50 años no reunía los criterios para poderles englobar en el apartado de Osteoporosis, sino que habían sido mal diagnosticadas.

El principio activo en los fármacos contra osteoporosis (Fosamax, Actonel, Bonviva...) es un bifosfonato (ácidos alendrónico, clodrónico, etidrónico, ibandrónico...), que también se emplea en los detergentes industriales, fertilizantes y lubricantes. Curiosamente, la ingesta de esta "lindeza" provoca en el 10% de los pacientes osteonecrosis de la mandíbula, patología -muy, muy dolorosa- que cursa con la infección de la zona, putrefacción y muerte del tejido óseo, deviniendo en la pérdida parcial o completa de la mandíbula.

Merck, fabricante del Fosamax, ha creado como prevención una provisión de fondos para financiar la defensa legal contra las denuncias relacionadas con los efectos secundarios del medicamento. ¿Sabrá Merck algo que los demás ignoramos y, por eso, se pone la tirita antes de sufrir la herida? (ver artículo de Consumer Affairs, Febrero 2007)

Nuestros huesos están formados por un tejido vivo que se regenera y fortalece por sí mismo, siempre y cuando sepamos cómo o qué hacer para que este proceso se produzca con toda normalidad. Digamos, por ejemplo, que en 1 año se renueva entre un 5 y un 10 por ciento de todo nuestro tejido óseo.

Los bifosfonatos presentes en medicamentos como Fosamax, Actonel, Bonviva, Reclast y similares detienen este proceso evitando que se forme nuevo hueso, dejando al paciente estancado con un tejido óseo viejo y seco, mucho más susceptible de sufrir fracturas. Sí, puede que con la ingesta de estos medicamentos sus huesos sean más duros y densos, pero también estarán más secos y frágiles.

Importantes investigadores han descubierto que los medicamentos contra la osteoporosis hacen que los huesos sean más frágiles, "pues no construyen nuevo hueso, sino que endurecen el existente hasta, curiosamente, hacerlo más frágil", "¿qué hueso se romperá antes, uno rígido y seco o uno húmedo y flexible?" (Doctora Susan M. Ott, Anales de Medicina Interna, 2004)

En definitiva, las recomendaciones que cabría hacer serían las de equilibrar nuestra dieta con aquellos elementos indispensables en el combate contra la osteoporosis, de tal modo que pudiéramos acceder y practicar la manida "medicina preventiva", tan como cacareada como inexistente en nuestro sistema sanitario.

Habría que comenzar por no acercarse a la leche (ver artículo anterior en este mismo blog), y consumir: brócoli -rico en Vitamina K-, judía verde, sardinas, salmón, mejillón, semilla de sésamo, soja, garbanzos (mejores aún que la soja), tofu, germen de trigo..., todo ello como buenas fuentes de calcio de fácil absorción. Los cereales en grano se deben consumir enteros y, mucho mejor, por la noche, pues la absorción del calcio es mayor en este momento del día.

Si, además, se está tomando algún medicamento anticoagulante o alguna hormona tiroidea, habrá que reforzar la ingesta de calcio en, al menos, un 25% más.

Para aportar azufre -fundamental para nuestros huesos-, deberíamos consumir ajo, cebolla y huevos -de gallinas camperas y granja ecológica-.

Eviten los fosfatos, contenidos en embutidos, bebidas gaseosas (ver artículo en el blog) y alcohol, pues arrastran el calcio. Nada de tabaco -por muchas razones-, el azúcar, la sal, el tomate en cantidades y los cítricos, pues inhiben (impiden) la absorción del calcio (de las levaduras mejor ni hablar, porque son ricas en fósforo y éste también es enemigo acérrimo de la absorción del calcio)

Los suplementos de manganeso, picolinato de cromo, magnesio, potasio, Vitamina A, Vitamina D o Zinc -por poner algunos ejemplos- ayudan en gran medida a evitar y/o paliar el problema.

Resumiendo: la osteoporosis no es inevitable y sí es tratable, pero cuidado con los fármacos al uso. Ya les hemos desvelado lo que las multinacionales no quieren que ustedes sepan.

martes, 25 de diciembre de 2012

Más mentiras sobre la leche

Siempre hemos oído decir que la leche era uno de los alimentos más completos que el Ser Humano podía consumir, hasta que voces críticas se han alzado por entre las barreras económicas y políticas, desvelando una larga serie de argumentos que prueban cómo nos han mentido -para variar- desde hace muchas décadas.

La Naturaleza desarrolla la leche de cada mamífero con unas características muy determinadas en función de las necesidades de cada animal. La leche de vaca, por ejemplo, contiene tres veces más proteína de la que un niño necesita, mientras que la humana posee una composición que nada tiene que ver con la animal -de ninguna especie-. Y sin embargo nos empeñamos en consumir leche más allá de la época del destete, procedente de especies ajenas a la nuestra.

Pero vamos con el tema.

En primer lugar hay que subrayar que una gran parte de la población -hasta el 75%- es intolerante a uno de los principales componentes de la leche: su azúcar natural, la Lactosa. De hecho, en los pueblos asiáticos este porcentaje llega hasta más del 90.

Por defecto, el Ser Humano adulto no produce Lactasa, la enzima encargada de procesar la lactosa, pero es que la intolerancia hace que la lactosa incluso perjudique a quien padece esta disfunción, haciendo que sufra de nauseas, reflujo, diarrea, aerofagia, dolor abdominal, etc...

A todo podemos añadir que también existe mucha gente que no puede procesar otro de los componentes de la leche: la Caseína, su proteína natural. Este problema se acrecienta por culpa de la famosa pasteurización, habida cuenta que este proceso de calentamiento hace que sea prácticamente imposible absorber la proteína, bloqueando la absorción de nutrientes en el organismo. Así mismo puede causar reacciones alérgicas.

Pero vamos llegando a uno de los puntos conflictivos: la leche no aporta calcio ni previene contra la pérdida del mismo (fuente: Feskanich D, Willett WC, Stampfer MJ, Colditz GA. Milk, dietary calcium, and bone fractures in women: a 12-year prospective study. American Journal of Public Health. 1997). La leche descalcifica.
Y alguien preguntará "¿cómo es posible que afirme tal cosa, cuando siempre se ha dicho que la leche era una importantísima fuente de calcio?". Muy sencillo.

En primer lugar hay que explicarle al público que el organismo apenas puede absorber una parte infinitesimal del calcio contenido en la leche. Esto es debido al proceso de pasteurización, que destruye la enzima encargada de evitar que el fósforo de la leche se asocie al calcio. Cuando esto sucede, nuestro cuerpo no puede absorber este último.

Y la cosa empeora, pues como la leche acidifica el ph del organismo, tal y como ya vimos en un artículo anterior, nuestro cuerpo contrarresta dicho efecto mediante la liberación de calcio -que es un neutralizador natural de los ácidos-, y lo hace extrayéndolo de nuestros huesos. O dicho de otro modo: cuando se consume leche perdemos calcio en lugar de ganarlo (informe Cumming and Klineberg)

Si tenemos en cuenta la afirmación anterior, que nos lleva a tener la certeza de que consumir leche es igual a reducir paulatinamente nuestra densidad ósea, comprenderemos por qué también el riesgo de sufrir fracturas aumenta -hasta en un 50%-, así como también lo hace la incidencia de osteoporosis (“Case-Control Study of Risk Factors for Hip Fractures in the Elderly”. American Journal of Epidemiology. Vol. 139, No. 5, 1994)


Existen reputados estudios que demuestran que países con un bajisimo nivel de consumo de leche, como los africanos o los asiáticos, reducen su incidencia de fracturas y osteoporosis (estudio avalado por la Doctora en Física Amy Lanou, Directora de Nutrición del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, Washington, D.C.)

Por otra parte, sumando otro problema más a la lista, la leche homogeneizada podría provocar problemas cardíacos dado que este proceso digamos "desmenuza" la grasa, haciendo que acabe en suspensión. Desde hace mucho tiempo se sospecha que este tipo de leche, que es la más común de las que podemos encontrar en tienda, tiene cierta relación con la aterosclerosis -engrosamiento de las paredes arteriales-, debido a la existencia de una enzima que puede provocar daño tisular -que es como aparece la aterosclerosis-, así como iniciar los consiguiente problemas cardíacos.


Y vamos un paso más allá: la leche puede incrementar el riesgo de padecer cáncer. El colmo... (artículo “Monsanto’s Hormonal Milk Poses Serious Risks of Breast Cancer, Besides Other Cancers”, http://www.preventcancer.com/press/releases/july8_98.htm, June 21, 1998, publicado por el Doctor Samuel Epstein, Profesor de Medicina Medioambiental en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois y miembro de la Coalición de Prevención contra el Cáncer)

De siempre nos ha parecido que la leche es el paradigma de los productos naturales. Sin embargo se trata de algo extraordinariamente procesado: se homogeneiza, pasteuriza y, por transferencia desde el animal, también se hormona y antibiotiza. Vamos, nada que ver con lo que los terneros maman de sus madres.

A la vaca se le administra, además de grandes cantidades de antibióticos, su correspondiente hormona rBGH, responsable del espectacular crecimiento del animal. El problema es que dicha hormona provoca en el consumidor de esa leche un aumento en la segregación del IGF-1, o sea, el Factor de Crecimiento Insulínico -también conocido como somatomedina C- el cual, a niveles elevados, está relacionado con algunos cánceres, tales como los de pecho y próstata, así como con el edema cerebral y las hipoglucemias severas. De hecho, el IGF-1 es uno de los productos alegales estrella entre ciertos culturistas -y otros deportistas en general-, pues aumenta espectacularmente el volumen muscular, así como la quema de grasa.


Otras patologías cuyo riesgo de incremento están asociadas con la leche son: alergias, constipado crónico, infecciones de oído, diabetes 1 y 2, sinusitis, acné, artritis reumatoide, cálculos renales, ictus, esclerosis múltiple...

martes, 18 de diciembre de 2012

Barbaridades y Mentiras Dietéticas a Mantas

El mundo de los indocumentados va creciendo exponencialmente, día a día, sin encontrar un sólo tema que escape a sus opiniones y más que cuestionable profesionalidad.

El último lo tenemos en las opiniones de una supuesta endocrinóloga, la Dra. Daniela Jakubowicz, que aburre a las ovejas con toda clase de tópicos e inexactitudes en cuanto al tema del metabolismo humano y la nutrición. En el caso que nos ocupa, vierte barbaridades en un artículo publicado en la web de la Unión Vegetariana Española, a través de un "post" sacado de su libro "Ni una Dieta Más", que circula por la Red desde hace unos seis años, auténtico compendio de lo que NO debe hacerse en cuanto a Dietética se refiere.

Pero, tras reproducir el artículo al que estamos haciendo referencia, le cederemos la palabra a Jaime Brugos López, Doctor en Nutrición, que será quien desmonte adecuadamente la patraña tramada por esta señora:




¿POR QUÉ DESAYUNAR?

Una buena razón para desayunar es el beneficio intelectual que recibimos. 
Otra razón es el daño que provocamos en nuestro cuerpo con el ayuno mañanero. 

Imaginemos el proceso:

Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: 'Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'.

Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: 'Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.


El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: 'De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva'. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que 'a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.


En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos
, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.





Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.

La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.

Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Lo que sucede en realidad es que se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.



¿Cómo afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.

Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.

La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa. 

Fuente:
Dra. Daniela Jakubowicz (Endocrinólogo)


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Y ahora la explicación del Dr. Jaime Brugos:


Parece una explicación para un niño de 5 años, pero ni así sería aceptable, porque PARTE DE SUPUESTOS FALSOS y transmite la idea absolutamente equivocada, de que "nos levantamos sin reservas de energía" y que "lo que necesitamos por la mañana es combustible", cuando la realidad es todo lo contrario. "Nos levantamos por la mañana totalmente descansados y con las reservas de combustible plenamente recargadas durante toda una noche de descanso y recuperación".

Empieza por decir “Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible”, esto es absolutamente falso, nuestros depósitos de combustible (glucosa y glucógeno) están a tope tras 8 horas de descanso.

Sigue diciendo “sólo hay glucosa en sangre para unos 15 a 20 minutos, nada más”, también absolutamente falso, el nivel de glucosa en sangre es el mismo a cualquier hora del día o de la noche, es una constante del organismo (como la temperatura).
Sin necesidad de ser ningún experto, cualquiera que se haya hecho un análisis de sangre, sabe perfectamente que tras 12 horas de ayuno, nuestra glucosa sigue estando entre 80 y 90 mg/dl., como en cualquier otro momento del día o de la noche, por eso digo que “es un error estúpido”. ¡¡Es absolutamente falso que haya menos glucosa en sangre al despertarnos!!

Tampoco las reservas de glucógeno hepático y muscular se encuentran casi agotadas sino todo lo contrario, ¡¡se han ido recargando cómoda y lentamente durante el descanso nocturno!!

Las conclusiones de esta endocrino hacen suponer que nos bastaría con ingerir algo energético (azúcar o carbohidratos) para estar bien alimentados, uno de los “errores básicos” (...).



Lo que verdaderamente necesitamos nada más levantarnos (y ella no lo dice), es proporcionar a nuestras células los elementos químicos que necesitan para regenerarse lo mejor posible, PROTEÍNAS Y GRASAS, los "nutrientes esenciales" componentes químicos de todas ellas y que necesitamos recibir, de forma continuada, a través de los alimentos.
Ni las proteínas ni las grasas pueden ser guardadas o acumuladas, a las 4 horas de ingeridas, ya no quedan aminoácidos ni ácidos grasos circulando por nuestra sangre. Es evidente que de los nutrientes esenciales que pudimos ingerir con la cena, a la mañana siguiente ya no queda absolutamente nada. Esto es lo que nuestro cuerpo necesita a la mayor brevedad posible, no combustible.


El desayuno es muy importante, pero sólo si es "verdaderamente nutritivo", con la cantidad adecuada de proteínas y grasas. El desayuno tradicional cargado de dulces y carbohidratos es aún peor que no desayunar: no nutre ni regenera nuestras células pero nos sobrecarga de un combustible innecesario que se acabará acumulando en forma de grasa.


Una vez comprendido este “error absurdo”, que ha pasado desapercibido durante tanto tiempo, comprendemos perfectamente otro más, constantemente repetido y generalmente aceptado, como es el de la frase que reza: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”.

Los que aceptan, sin ponerse a pensar, esa absurda recomendación demuestran desconocer completamente que nuestras células requieren nutrientes esenciales, las 24 horas del día, para lograr una regeneración óptima. Si decimos que el desayuno es muy importante porque ya no quedan en sangre esos nutrientes, no tenemos más remedio que admitir que igual de importante es la cena porque después vamos a pasar 8 horas sin ingerir alimentos.


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Un saludo y volveremos sobre el tema...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Taurina: Aminoácido Todo-Terreno



La Taurina es un aminoácido (molécula que sirve para construir proteínas) que contiene azufre y cuyo nombre se deriva del vocablo bos taurus o bilis de buey, de donde fue aislada por primera vez a mediados del siglo XIX.
La taurina no es considerada típicamente como un aminoácido esencial, puesto que puede ser producida en el cuerpo a partir de los aminoácidos cisteína y metionina, necesitando a la vitamina B6 como coenzima de la reacción enzimática.


También actúa como neurotransmisor, es decir, como una de las sustancias empleadas por el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) para transmitir mensajes entre las neuronas y coordinar su actividad.
Sólo otros cuatro aminoácidos actúan de esta manera: el ácido gamma-aminobutírico (GABA), la glicina, el ácido glutámico y el ácido aspártico; los dos primeros, junto con la taurina, inhiben la actividad de las redes neuronales, mientras que los dos últimos la activan (excitatorios).


Después de la glutamina, es el segundo aminoácido en forma libre mas abundante del tejido muscular. Se encuentra en mayor concentración en el músculo del corazón, sistema nervioso central, esqueleto y glóbulos blancos. También es un componente de los ácidos biliares, donde se utiliza para ayudar a la absorción de las grasas y las vitaminas liposolubles. También ayuda al control del colesterol.


Efectos de la Taurina sobre el músculo esquelético

Parece existir una respuesta muscular específica con respecto a la taurina: las fibras rápidas se afectan mas que las lentas. Ya que en el ser humano las fibras de contracción rápidas demuestran el crecimiento mayor como respuesta al entrenamiento con resistencias, es de esperar que la taurina pueda ayudar al crecimiento de las fibras musculares cuando se une a un entrenamiento de alta intensidad.


La taurina como agente anticatabólico

Todas las formas de estrés (traumatismo, operación quirúrgica, hambre, quemaduras, infecciones, ejercicio intenso, alteraciones psicológicas, ansiedad, etc.) provocan el agotamiento de los niveles de taurina y de glutamina en los músculos.

La taurina ha demostrado prevenir la disminución de las proteínas estructurales presentes en el músculo esquelético. Estudios con animales han demostrado un incremento en el desarrollo y un mayor crecimiento de los mismos cuando incluían un suplemento de taurina en su dieta.

Se ha observado una relación directa entre la suplementación con taurina y el incremento de síntesis proteica deteniendo la tasa de catabolismo inducido por el estrés o el entrenamiento intenso, esto significa un incremento de la masa muscular magra.


Efectos de la taurina a nivel del sistema nervioso

La taurina se encuentra en cantidades importantes en todos los tejidos excitables del sistema nervioso central, donde tienen una gran influencia en la regulación del mismo.

La taurina es un importante estabilizador de las membranas de la células nerviosas. Si la membrana de la célula está eléctricamente inestable, la transmisión nerviosa no se hará correctamente dando lugar a alteraciones del sistema nervioso. Si la transmisión del impulso nervioso a nivel neuromuscular no se realiza correctamente, la contracción muscular se verá alterada y como tal, no se logrará un rendimiento deportivo adecuado.

Hay evidencias de que la taurina actúa como un neurotransmisor o mensajero químico para el sistema nervioso. Al estimular el sistema nervioso se le considera como estimulante suave.


Efecto imitador de la insulina

La taurina actúa de forma similar a la hormona insulina sobre el metabolismo de los carbohidratos y las proteínas, por tanto, ayuda a empujar a la glucosa y a los aminoácidos dentro de las células musculares. Esto significa un incremento del metabolismo de la glucosa y los aminoácidos, de modo que tiene un efecto hipoglucémico. El resultado es un aumento de la síntesis proteica. Su empleo por diabéticos insulindependientes ha de ser llevada a cabo bajo estricto control profesional.


La taurina y la función biliar

La taurina es un componente normal de los ácidos biliares, donde se utiliza para ayudar a la absorción de las grasas y de las vitaminas liposolubles. La taurina se une a los ácidos biliares y por ello mejora la habilidad para la digestión de las grasas.



Estimuladora de la función inmune

Fundamentalmente, la taurina defiende al organismo de bacterias, virus y agentes químicos mediante la protección de la membrana celular que actúa como pared evitando la introducción de los mismo en el interior de la célula. Estimula la síntesis de las células Natural Killer y favorece la liberación de la interleukina I , ambos responsables de la respuesta inmune. La taurina actúa como un importante agente antioxidante y como tal mejora el funcionamiento normal de nuestro sistema de defensa.


Funciones de la Taurina

  • *  Al igual que la glutamina es un importante agente anticatabólico.
  • *  Es un imitador de la insulina, dado que tiene efectos parecidos sobre los niveles de azúcar en sangre.
  • *  Ayuda al crecimiento de las fibras musculares cuando se une a un entrenamiento de cierta intensidad.
  • *  Es fundamental para asegurar un rendimiento muscular óptimo.
  • *  La suplementación con taurina mejora la fuerza del músculo cardiaco, previniendo el desarrollo de cardiomiopatías al aumentar la retención de potasio y magnesio en la zona y disminuyendo la presión arterial, lo cual redunda en la prevención de arritmias. También reduce la coagulación plaquetaria.
  • *  En los ojos (sobre todo si se emplea en conjunción con el Zinc) protege de patologías y efectos dañinos de la luz ultravioleta a las células retinales.
  • *  Está involucrada tanto en la producción como en la acción de la bilis.
  • *  Es antioxidante, protegiendo del daño que causan los radicales libres. De ahí su importancia como poderoso agente anti-envejecimiento, pues acelera la recuperación y la regeneración celular.
  • *  Hay evidencias de que actúa como un neurotransmisor.
  • *  Es un estabilizador de las membranas celulares, así como un regulador del equilibrio del agua y las sales dentro de las mismas.
  • *  Estimula la función inmune.
  • *  Su asociación con otros aminoácidos estimula la hormona de crecimiento.
  • *  Participa en la desintoxicación de sustancias químicas extrañas (de ahí que pueda emplearse en quelación. Es, por tanto, un gran protector hepático frente a los ácidos biliares y sus efectos tóxicos.
  • *  Se enlaza a ciertas sales biliares mejorando la digestión de la grasa.
  • *  Es un aminoácido esencial en los recién nacidos y en el feto ya que no la pueden sintetizar.
  • *  Puede resultar esencial para el crecimiento de niños y adolescentes.
  • *  Ayuda a regular el equilibrio hídrico, por lo cual es altamente recomendable a la hora de tratar las retenciones de líquidos. Protege el cerebro, sobre todo si existe algún grado de deshidratación.
  • *  Ayuda a la reducción del colesterol.
  • *  Puede ser utilizada por personas con ateroesclerosis, edema, problemas de corazón e hipertensión arterial.
  • *  Se emplea en tratamientos contra ansiedad, convulsiones, hiperactividad, epilepsia y/o ansiedad. También se utiliza como suplementación en la dieta de niños con Síndrome de Down y distrofia muscular.
  • *  Fuentes alimenticias de taurina: la carne, los huevos, productos lácteos, la leche materna y el pescado.
  • *  Este aminoácido no se encuentra en los vegetales, de ahí la extrema necesidad de suplementación por parte de vegetarianos, cuya alimentación crea una extraordinaria carencia de numerosos elementos, incluida la propia Taurina.



Alimentos y suplementos con taurina

Los alimentos que poseen un contenido mayor de taurina son principalmente los de origen animal. En mayor o menor contenido se encuentran en: el pulpo, pescado, pollo (pierna, luego pechuga), cerdo, camarón, vaca, huevos y, por supuesto, la leche materna (la taurina se encuentra en forma natural en el calostro que segregan las madres en los primeros días de alumbramiento, por lo que es especialmente necesario para los recién nacidos)

Las fuentes de origen vegetal tienen menor contenido de taurina (las legumbres no contienen taurina pero sí metionina y cisteína, necesarias para ser sintetizada): avellana, soja cruda (que no sea transgénica), garbanzo, lenteja, alubia, haba, semilla de calabaza... Algunas algas y la levadura de cerveza también contienen taurina.


La mayoría de las personas no suele tener satisfechas sus necesidades de taurina con los alimentos de su dieta, y mucho menos si hablamos de vegetarianos estrictos. Por tanto, sería muy recomendable una suplementación de este aminoácido.

La capacidad de los mamíferos para sintetizar taurina está limitada, así que el aporte dietético es importante.


Modo de empleo

La forma de asegurar una ingesta adecuada de taurina se realiza mediante una dieta rica en proteínas -sobre todo de origen animal, pues las cadenas de aminoácidos vegetales no son completas- y ácidos grasos (aceite de oliva, Omega-3/6), con la correspondiente cantidad adicional de suplementos de taurina.

Las dosis diaria recomendada para adultos de suplementos de taurina son de 1500 mg, separadas en 2 dosis, tomados antes de desayuno y cena en general, y por los deportistas preferentemente antes del entrenamiento.

Ningún estudio relacionado con la taurina, ha demostrado producir toxicidad ni efectos secundarios incluso a dosis altas de hasta 18 gramos diarios. Pero, aunque la taurina es en general muy bien tolerada, no se debe tomar en caso de ser alérgico a proteínas alimentarias o tener úlcera de estómago.

Como últimos detalles, añadir que la elevada ingesta de alcohol provoca grandes pérdidas de Taurina a través de la orina, al tiempo que reduce su utilización por el organismo. Así mismo se sabe que la ingesta tanto de aspartamo como de glutamato monosódico también reducen el nivel de Taurina.


Presentaciones de la Taurina


La taurina, como suplemento dietético en el deporte, se comercializa en forma de polvo o en cápsulas para ingesta por vía oral. Suelen ser fórmulas en las que se combina junto a la glutamina para crear un efecto sinérgico.
Los deportistas deberán tomarla en mayor cantidad, toda vez que se elimina muy profusamente a través del sudor y la orina.

También se está añadiendo taurina a fórmulas energéticas que contienen vitaminas (especialmente del grupo B), hidratos de carbono y cafeína (esta es la combinación mas común de las bebidas energéticas) por su supuesta capacidad estimulante.


Los efectos nocivos que suelen denunciarse están provocados no por la Taurina, sino por las ingentes cantidades unidas de cafeína, ginseng y guaraná presentes en estas bebidas que ingiere el público, generalmente mezcladas con alcohol, con objeto de dar energía al organismo cuando se encuentra en situaciones de agotamiento o de esfuerzos intensos; sin embargo, también son empleados para elaborar cocteles que, debido a su alto contenido de alcohol, suponen un claro y catastrófico potencial daño a corazón e hígado.