jueves, 1 de noviembre de 2012

A la Cama sin pantallas

Lo hemos comentado en numerosas ocasiones (y ya lo decían nuestros abuelos): "la cama es para dormir":


Cuando llega la noche, y mientras la televisión emite programas como loca, alguien puede estar twitteando. Después, al acostarse, aún navega un rato con el iPad o con una tablet (incluso con su smartphone), e incluso comete la barbaridad de ver la televisión en la cama (lo peor de lo peor) antes de apagar la luz. Seguramente esta imagen, rutinaria en muchos hogares, puede tener consecuencias en nuestro estado de ánimo tal y como acaba de demostrar un trabajo publicado en la revista 'Nature'.


El estudio, llevado a cabo con ratones, demuestra que exponerse a luz brillante durante la noche, puede tener repercusiones negativas en el estado de ánimo y en la capacidad de aprendizaje.
El equipo dirigido por Samer Hattar, de la Universidad Johns Hopkins (EEUU), ha demostrado que estas actividades pueden tener repercusiones en el estado de ánimo, con patrones que indican un trastorno depresivo, pero que además repercuten negativamente tanto en la capacidad para aprender nuevas cosas -como se ha comprobado en niños-, como en la conciliación del sueño y su calidad de reparación y descanso.
En este caso, concretamente, la alteración neurológica provocada por la luz nocturna tiene que ver con unas células situadas en la retina (las llamadas células ganglionares retinales fotosensibles).
Cuando estas células se activan por culpa de una luz brillante, repercuten directamente sobre el centro cerebral que controla nuestro estado de ánimo, concluyen los investigadores, independientemente de las horas de sueño que duerma el sujeto. Los investigadores también observaron elevados niveles de la hormona del estrés (cortisol) por culpa de la luz brillante cada 3,5 horas.
En una nota de prensa, Hattar insiste en que no se trata de estar completamente a oscuras en casa por la noche, pero sí recomienda apagar algunas luces intensas. A su juicio, es importante que al menos seamos conscientes del efecto que puede tener en nuestro organismo la exposición a luces brillantes durante las horas de penumbra y que se ha convertido en una rutina en nuestras vidas.
La relación de la luz con los estados de ánimo es una vieja conocida de los científicos y, de hecho, la llegada del invierno con sus menos horas de luz suele provocar estados de ánimo melancólicos. Sin embargo, como señala en un comentario en la misma revista Lisa Monteggia, de la Universidad de Texas Southwestern, los circuitos neuronales implicados en esta relación no son bien conocidos.
Hasta ahora, prosigue, la teoría más extendida era que la falta de sueño y la des-regulación de nuestro reloj interno (por ejemplo, en trabajadores del turno de noche) podía ser el principal motivo. Sin embargo, añade, todo indica que una exposición anómala a la luz 'a deshoras' puede tener una repercusión directa en nuestro cerebro, independientemente del ritmo circadiano y de otros trastornos del sueño. De hecho, concluye, habrá que seguir indagando el papel de las células sensibles de la retina en la aparición de depresión y otros trastornos de ánimo.

Ahora elijan ustedes y actúen en consecuencia...