viernes, 16 de marzo de 2012

El Engaño de las Cesáreas

ADVERTENCIA: alguna imagen podría herir la sensibilidad de algún lector

A continuación publicamos este artículo aparecido en El Mundo.es, referente a las cesáreas en España. Hay que advertir, con todo, que la falta de información y documentación en el texto es galopante, en tanto que no se trata el tema desde su verdadera raíz: la praxis médica aumenta con creces los verdaderos problemas en el proceso de nacimiento, que ha dejado de ser un acto natural para convertirse en un acto patológico y -sobre todo- hiper-medicalizado. 


Del mismo modo nadie dice que el famoso dolor del parto descendería espectacularmente si se volviese a las posiciones más adecuadas fisiologicamente hablando, como son de pie, en cuclillas o a cuatro patas. Sí, señoras, sí. Esa posición con ustedes tumbadas sobre la espalda (con todo el peso del bombo recayendo sobre sus nervios epidural y pélvicos) es la que crea la mayor parte del dolor, y fue adoptada mayoritariamente por la clase médica durante el primer tercio del Siglo XX, pues confería mayor comodidad a quien asistía el parto (o sea, el medico... no la mujer). Boca arriba, generalmente atadas con bridas (para evitar la posible patada en la cara del médico... y que no puedan acomodar de un modo rítmico sus movimientos pélvicos al proceso de descenso de la criatura por el canal del nacimiento), contra gravedad (para que ni el propio peso del bebé pueda ayudar a hacerlo descender, ahorrándole esfuerzo a la madre), con una episotomía que -estadísticamente comprobado- solamente es necesaria en un 35% de los casos, pero que el bisturí médico se encarga de perpetrar a piñón fijo... Etc, etc...
Hay que añadir que, una vez inyectada la anestesia epidural (que en 6 minutos como máximo llegará hasta el feto, pudiendo debilitar su bazo y crear el caldo de cultivo para futuros problemas relacionados con aparato respirtorio y/o sistema inmunológico), la parturienta es una muñeca muerta de cintura para abajo, con lo cual no puede ayudar en absoluto en el proceso (por más que el equipo médico se lo haga creer a base de decirle que empuje... ¿o es que no se han dado cuenta que, al final, alguien se sube encima y empuja con ambas manos el bombo para que pueda salir la criatura?)
Además, antes de llegar al paritorio, la mujer sufre estrés y genera adrenalina (que inhibe la producción de oxitocina) pero, en lugar de proceder a darle el tiempo necesario y los cuidados indicados para que se serene, el cuadro médico le administra oxitocina sintética en cantidades surrealistas para que dilate (que esa es otra historia más). El problema es que esta nueva oxitocina suele ayudar a dilatar, pero a costa de ralentizar (y en algún caso, hasta detener) las contracciones uterinas... Catastrófica práxis a la que la mujer, general y desgraciadamente, se somete voluntariamente...


Por cierto, tampoco explican que el riesgo de mortandad para la madre, en caso de cesárea, se multiplica por siete.


Pero quizá hablaremos de ese tema en otra ocasión...

  




OBSTETRICIA | Medicalización del parto

La 'condena' de la cesárea


Cristina de Martos | Madrid | El Mundo.es

  • Los riesgos de una segunda cesárea son menores frente al parto vaginal
  • Los expertos indican, sin embargo, que hay que tener el cuenta el largo plazo
  • Lo ideal sería reducir la tasa de cesáreas, que en España supera ya el 25%

Optar por una cesárea es cada vez más popular. Uno de cada cuatro partos en España se produce mediante esta intervención, según datos del Ministerio de Sanidad de 2009. Esta operación, muy útil cuando el parto se complica, tiene, sin embargo, sus riesgos y es una pendiente resbaladiza que hace que la vía abdominal se repita también en los siguientes embarazos y que aumenta la probabilidad de que aparezcan complicaciones graves a largo plazo.
En EEUU, cerca del 90% de los partos después de una primera cesárea se produce también por este método. En España, el porcentaje es, probablemente, inferior, aunque este medio no ha podio acceder a estadísticas recientes. A pesar de los esfuerzos de las autoridades sanitarias para reducir la cifra, la planificación de una segunda cesárea es muy común, especialmente en los centros privados, impulsada en parte por estudios que sugieren que esta opción es más segura que el parto vaginal.
El último número de la revista 'PLoS Medicine' recoge un trabajo cuyas conclusiones apuntan en esta dirección. En él, el riesgo de que el niño muriera o sufriera graves complicaciones fue superior en los partos vaginales (2,3%) frente a una segunda cesárea programada (0,9%), y lo mismo sucedió con el riesgo de hemorragia en la madre.
Sin embargo, "no se puede sacar la conclusión de que un método sea más seguro que otro", apunta Manuel Casellas, del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Materno-Infantil Vall d'Hebrón (Barcelona). "En primer lugar porque el estudio, al incluir varios centros, incluye prácticas muy variables en el manejo del parto vaginal y, además, porque no aporta datos sobre los controles intraparto que se realizaron", añade.
Estos factores pueden haber influido en los resultados, así como el hecho de que fueron las participantes -un total de 2.345 australianas- las que escogieron el método por el que darían a luz, decisión que pudo basarse en factores maternos o fetales que también podrían haber afectado. En cualquier caso, el estudio vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de las cesáreas electivas y de repetición.

Un debate que podría evitarse

"El parto siempre tiene un riesgo, independientemente de cómo se lleve a cabo", explica Casellas. "Y, en cualquier caso, las cifras absolutas [de complicaciones] son mínimas y, si bien los riesgos a corto plazo podrían inclinar la balanza en favor de la vía abdominal electiva, a largo plazo, esta intervención aumenta las posibilidades de aparición de problemas de mala inserción de la placenta", entre otros.
Por tanto, las consecuencias a largo plazo de las cesáreas repetidas también se deben tener en cuenta a la hora de planificar el parto y las mujeres deben conocerlos. "Desafortunadamente, es probable que la discusión sobre los mínimos riesgos asociados con el parto vaginal después de una cesárea y la necesidad de abogar con este método siga siendo académica", apunta Catherine Spong, del Instituto Nacional de Salud del Niño y Desarrollo Humano de EEUU.
"A pesar del bajo riesgo que tiene intentar un parto vaginal después de una cesárea, en mucha zonas, las mujeres no tienen la oportunidad de elegir el método que prefieren para dar a luz", subraya Spong en un artículo publicado en la misma revista.
Para evitar esta situación, los médicos deben contar con información de calidad que les permita aconsejar a las mujeres. Pero también, opina Casellas, "sería bueno reducir el número de cesáreas, tanto en el primer parto como en los siguientes". Como resume Spong, "ni el clínico ni el paciente tendrían que preocuparse [...] si la primera cesárea se hubiera evitado"



Algo más de información real sobre el tema no le vendría nada mal a las futuras madres. Lo malo es que el estamento médico, en un alto porcentaje, prefiere que las cosas sigan como están. O sea, mal.
Ustedes mismas...

No hay comentarios: